Las ampollas

Las ampollas suelen producirse por el roce continuo de la piel con los calcetines o con el calzado, ya sean botas, deportivas o sandalias. Mucha atención también a las costuras que están en contacto con el pie, si bien también pueden ser producto de una excesiva sudoración que puede provocar gérmenes indeseados.

La mejor prevención es llevar un calzado cómodo y bien adaptado al pie, preferentemente ya usado y unos calcetines adecuados, a poder ser sin costuras. Si no disponemos de ellos, como truco de emergencia, siempre podemos darle la vuelta a los calcetines y ponerlos “del revés”.  Es importante llevar los pies limpios y lo más secos posible. Aún así, después de muchos días de marcha, es probable que las temidas ampollas hagan su aparición.

Para evitarlas, añadiremos un último consejo que consiste en aplicar vaselina o talco líquido (de venta en cualquier farmacia), antes de salir a andar, para que los pies se deslicen con suavidad dentro del calzado. Al llegar al refugio, se puede dar un baño con agua fría, sal y vinagre y dejarlos secar al aire, a fin de que el frío actúe como vasoconstrictor y reduzca la inflamación de nuestros doloridos pies. También se pueden refrescar los mismos durante el propio camino, en alguno de los muchos arroyos o fuentes por los que sin duda nos cruzaremos. Ya veréis que efecto tan relajante y revigorizante os proporcionará en esas duras y calurosas etapas, donde los pies parece que arden. Eso si, secaros bien los pies antes de calzaros de nuevo…

Refresco-de-pies-web

Si a pesar de todo lo dicho anteriormente, se producen las temidas ampollas, existe un remedio sencillo y rápido. Se ha de pinchar la piel inflamada con una aguja hipodérmica o una aguja de coser corriente (que podemos esterilizar al fuego) con un hilo de 3 o 4 cm., empapado en Betadine (o similar). Una vez traspasada la ampolla, se aprieta un poco para que salga el líquido de su interior y se deja el hilo dentro, con un trozo de salida y otro de entrada, para que drene la herida y no vuelva a cerrarse antes de expulsar todo el líquido. El alivio es instantáneo. Dejarla así toda la noche y añadirle otro poco de desinfectante a la zona. No quitar nunca la piel muerta. Esto nos previene de infecciones. Encima se puede poner una tirita.
Otra solución, cuando notamos que la ampolla enpieza a salir, es poner un apósito de gelatina tipo Compeed que podréis encontrar en cualquier farmacia.

Ampollas-1

Recordad que esto son simples consejos de urgencia basados en la experiencia de muchos años de peregrinos.

Ampollas-2

No obstante, si estos remedios no causan su efecto y veis que la herida se infecta gravemente, lo mejor será acudir a un centro médico para que nos atiendan los profesionales sanitarios.

 

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